El 28 A y el puzzle español

La presente publicación se basa en la conversación que el autor sostuvo con el entrevistado en el marco del programa radial «Se presume inocente», de Radio de Noticias Santa Fe, y fue adaptada para la reproducción escrita. La entrevista advierte sobre la situación problemática que atraviesa la democracia parlamentaria española y lo mucho que cuesta conformar gobierno sin mayoría absoluta. Más de cinco meses después de las elecciones generales, la entrevista vuelve a tener sentido en la agenda cuando, al vencer el plazo para conformar gobierno, se anuncia que los españoles volverán a las urnas. 

Por Rodrigo Chavez Lagraba

Las encuestas no se equivocaron y los resultados de las elecciones generales del pasado 28 de abril en España dieron como ganador, con holgura, al Partido Socialista. Mientras que, por otra parte, pusieron de manifiesto el desgaste del Partido Popular, que cosechó el peor resultado de su historia. A partir de ahora, los interrogantes giran en torno a la conformación de gobierno en un escenario de negociaciones entre partidos.

Javier francé

En una conversación con Javier Franzé, profesor de Teoría Política por la Universidad Complutense de Madrid, intentamos ensayar respuestas ante las preguntas que surgen de los vaivenes de la política española ¿cómo se lee la victoria del Partido Socialista (PSOE) fuera de un sistema bipartidista? ¿Cómo impacta la aparición de Vox (extrema derecha) en el discurso político? ¿Qué rol puede a juagar Unidas Podemos en la conformación del gobierno socialista? Son algunos de los puntos fuertes que el catedrático y analista argentino radicado en España intenta clarificar.

***

Después de las dos peores experiencias electorales de su historia, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) recupera la primera posición electoral que lo deja a 53 bancas de poder conformar gobierno. Los 123 escaños obtenidos el pasado 28 de abril, abren paso a las negociaciones para poder renovar el mando de Pedro Sánchez en la Moncloa. Por detrás del socialismo corre el Partido Popular (PP) con sus 66 bancas (71 menos que en su última elección), diezmado por los casos de corrupción que, entre otras cosas, generó que Mariano Rajoy fuera destituido de la presidencia hace menos de un año por medio de una moción de censura.

A la ya habitual presencia de Ciudadanos y Podemos, principales responsables de romper el bipartidismo en el año 2015, se le suma la aventura electoral de Vox. Éste, es un partido de extrema derecha que sacudió la opinión pública española después de una buena experiencia en las elecciones autonómicas de Andalucía en diciembre de 2018.

fotonoticia_20190428200117_500_v17

Javier Franzé señala que, después de esta elección, “la democracia española vuelve, más o menos, adonde estaba en el 2008, al discurso de la transición, digamos. A la lógica de la transición, que es la idea del dialogo, de la templanza, de ganar por el centro, de un moderado progresismo. Creo que eso es lo que indica el triunfo del PSOE, como reverso del castigo al derechismo, al  giro hacia el extremismo, al radicalismo del Partido Popular, que hizo una especie de seguidismo a VOX, por miedo a que estos ganaran muchos votos. Giró a la derecha y comenzó a hablar en términos muy duros de temas como la inmigración, incluso un amago de volver a la ley del aborto de los años 80, que es más restrictiva que la actual. Y sobre todo la cuestión española, que habitualmente se llama ‘cuestión catalana’”.

Sin embargo, ese regreso a los tradicionales juegos de la política no es completo. La ruptura del dominio absoluto de los dos grandes partidos españoles (PSOE y PP), es un punto de análisis que no puede obviarse.

“La diferencia sustancial al panorama previo al 2008, por fijar una fecha, es que ya no hay bipartidismo. No obstante, este sistema de cinco partidos que se está formando (con dos a la izquierda y tres a la derecha), creo que puede ser fácilmente reabsorbible por la cultura política española en términos de consensos, pactos, acuerdos, diálogos, moderación. De hecho, la idea del PSOE de formar gobierno solo, no ha sido rechazada en absoluto. Lo más probable es que ocurra. La diferencia es que ahora tendrá que ir buscando en el parlamento, para cada uno de los temas, los acuerdos necesarios con las fuerzas correspondientes”.

El fantasma y la derrota

Un fantasma recorre Europa: el fantasma del nacionalismo. Después de la llegada al poder de una coalición nacionalista en Italia y el crecimiento siempre amenazante del Frente Nacional de Le Pen en Francia (sumado a otros gobiernos de corte xenófobo como el de Austria), la aparición de Vox en las elecciones autonómicas de Andalucía en diciembre pasado, generó gran expectativa en su incursión a nivel nacional. De hecho, su presencia mediática y en redes sociales hacía suponer una mayor incidencia en las urnas que las  que en definitiva obtuvo. Las 24 bancas huelen a poco, si tenemos en cuenta el batacazo esperado.

vox
Foto: Facebook @vox.espana

Franzé, también interpreta este resultado como un castigo, “en la medida  en que no tuvo la gran elección que todo el mundo auguraba (derecha-izquierda) después de la elección andaluza, que hubiera ayudado a formar gobierno en Andalucía. Por otra parte, es una buena noticia para la democracia española que Vox sólo tenga el 10% de los votos, cuando se auguraba que iba a tener más. Y que, por lo menos por ahora, su discurso de extrema derecha y neoliberal no permeara en el electorado clásico de la transición, o clásico de la democracia española”. Según el analista, Vox tiene más presencia en “un electorado más bien de clases altas y urbano, y todavía no penetra en las clases populares de todo el país”.

 

De todas maneras, la irrupción de Vox trae repercusiones que podrían incidir en el ascenso de un brote xenófobo que hoy permanece de forma embrionaria, sobre todo por la presencia de su discurso en la esfera de la opinión pública. Sin embargo, el analista no ve probable el crecimiento de un partido de extrema derecha en la política española. “La cuestión de la derechización, es lo que intentó Vox. Digamos, intentó ser un partido cuyo interés central es fijar la agenda, más que gobernar, un poco como hacían los partidos de extrema derecha en Europa. El caso típico sería el Frente Nacional francés, pero eso sí que no cuaja con la cultura política tradicional española. Y, de hecho, el mismo lunes después de las elecciones el líder del Partido Popular, Pablo Casado, salió en un giro muy brusco a hablar de Vox como partido de extrema derecha. Es decir, a volver a ese viaje al centro, como se dice en España, que había abandonado durante la campaña electoral. Me parece que lo más probable es que Ciudadanos y el PP, sin explicitarlo, hagan una suerte de cordón sanitario sobre VOX y vuelvan a pelear por el centro político”.

La startup que se consolida

Cuando en 2015 se intentaba instalar que Ciudadanos era un partido creado para modernizar al derechista PP y captar los votos del electorado joven, era difícil creer que el partido liderado por Albert Rivera quedara cerca de trepar como segunda fuerza, a 9 bancas del Partido Popular. Este crecimiento en las pasadas elecciones (25 bancas más que en 2016), lo deja ante la posibilidad de pactar gobierno con el PSOE.

Cs
Albert Rivera saluda a sus seguidores. Foto: Facebook @Cs.Ciudadanos

Sin embargo, Franzé opina que Ciudadanos también fue castigado por plegarse al discurso de extrema derecha de Vox. “En ese aspecto, creo que también se vio castigado ciudadanos, aunque hizo una elección relativamente buena, en el sentido en el que también hizo cierto seguidismo a Vox, abandonando su lugar de perfil centrista y suarista (por Adolfo Suarez- ex presidente de la transición). Y, si bien hizo una buena elección que lo acerca al PP, no logró rebasarlo, ni su fuerza va a tener algún peso en el parlamento, porque al comienzo de la campaña electoral  dijo que no iba a pactar con el PSOE.  Lo cual, al final, se reveló como una estrategia errónea”.

Podemos todavía puede

A pesar de haber perdido 29 bancas (42 en esta elección), el partido de Pablo Iglesias sigue teniendo un rol decisivo en la conformación del nuevo gobierno español. Ya había sido determinante en la moción de censura a Mariano Rajoy, pactando con el PSOE para que Pedro Sánchez se convirtiera en presidente.

Franzé argumenta que Unidas Podemos “ha tenido una gran caída electoral respecto de las generales anteriores. Pero lo puede maquillar, de algún modo, con la idea de que va a ser decisivo para formar gobierno. Lo que pasa es que el PSOE va a intentar un gobierno en solitario, no va a formar un cogobierno con Unidas Podemos. No va a hacer un gobierno de legislatura, sino que va a hacer un acuerdo simplemente para que salga elegido Sánchez en el parlamento. Unidas Podemos tampoco se puede negar, no tiene mucha fuerza para negociar, porque si no dejaría el campo abierto a la derecha, repitiendo aquello que fue tan castigado en el 2016 de dejar gobernar al PP por no apoyar el pacto del PSOE con ciudadanos”.

Los hechos así lo atestiguan, “nos hemos puesto de acuerdo en que tenemos que ponernos de acuerdo”, dijo Iglesias este martes, después de una reunión con Pedro Sánchez. De esta forma, parece abrirse la puerta a una larga negociación.

El PSOE: un partido versátil

Hablar del partido Socialista y de posibles alianzas con partidos de izquierda (como Podemos) y de derecha (como Ciudadanos), da cuenta de una identidad ambivalente en el terreno del centro de la política española, que lo pone como una pieza fundamental en las tomas de decisiones.

Pedro-Sanchez-primarias-PSOE-Internacional_EDIIMA20170522_0010_19
Pedro Sánchez junto a miembros del PSOE en 2017, cantando La Internacional. De Marta Jara / eldiario.es 

“Ese tema del lugar del PSOE es un tema muy rico para analizar. Efectivamente es así. Yo creo que por varios motivos. Por un lado, porque es propio de la política europea la idea de las grandes coaliciones. El partido socialdemócrata de referencia durante muchísimos años fue el partido alemán y es el que ha llegado a grandes coaliciones con los conservadores. Por el otro lado, es muy propio de la transición. Tiene que ver con la idea del pacto, del acuerdo, por contraposición al pasado de la guerra civil. A mí me gusta decir, un poco en broma y un poco en serio, que el PSOE es una especie de peronismo español. El peronismo en España no es el discurso populista de Podemos (o lo que fue en su día el discurso populista de Podemos), si no el arraigo social del PSOE que es prácticamente un partido nacional. Hay que pensar que el PP en Cataluña y el país vasco es muy débil”.

 

Las diferencias entre las negociaciones con Ciudadanos en las elecciones del 2016 y las de hoy son que “en el 2016 era un contexto muy diferente, pero ahora que hay una posibilidad que gobierne desde la izquierda, o con la izquierda, que en este caso sería Unidas Podemos. En este contexto fue muy sintomático que el otro día le cantaran a Sánchez los socialistas de verdad, que eran los que estaban en la calles con Rivera, no. En ese aspecto, el PSOE tiene una flexibilidad propia de un partido de estado, de un partido de gobierno”.

Un final cerrado, pero largo

Javier Franzé ve un panorama claro en relación a la conformación del nuevo gobierno español. Asevera que en el futuro hay un “gobierno en solitario del PSOE, con apoyos puntuales de derecha a izquierda, según los temas. Y esta formación de gobierno es muy probable que se haga después del 26 de Mayo, que son las elecciones europeas, municipales y autonómicas. Aunque no vaya a ser necesario el resultado de esa elección para negociar la formación de gobierno, lo cual sí se pensaba al inicio de la campaña. Sin embargo, el PSOE va a dejar correr el tiempo para poner nervioso a Unidas Podemos, para sacarlo de este lugar de moderación que Pablo Iglesias ocupó, sobre todo en los dos debates últimos, y para que vuelva a un discurso más radical, más crítico del PSOE”.

Según el catedrático, el socialismo de Sánchez va a intentar obtener la hegemonía del ala izquierda de la política española. “Hay que tener en cuenta que el PSOE libra dos batallas: la batalla de ser gobierno y, dentro de la izquierda, de ser el partido hegemónico, cosa que hoy lo es, pero no con la holgura que siempre lo fue desde la democracia en adelante”.

Anuncio publicitario

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s